MEMORIA DESCRIPTIVA DE PROYECTOS


 

Situada al pie de una ladera, la casa se somete al protagonismo de su entorno natural.

Se plantea una vivienda que optimice una parcela irregular y de topografía acentuada, integrándose en el terreno y abriéndose a las vistas con aperturas que enmarcan el paisaje, generando un lugar.

Estos desniveles en planta, proporcionados por la morfología del terreno, generan una fragmentación de volúmenes en el exterior con la necesidad de adecuar las estancias resultantes a los espacios generados.

La escalera es el elemento común, entorno al cual se desarrollan los diferentes niveles de la casa, individualizándolos, pero manteniendo unificado el espacio interior.
Esta va serpenteando el interior, uniendo el sótano con el salón a través de un recorrido que se recrea en cada paso, que existe en cada uno de nosotros, una casa onírica, una casa del recuerdo, del sueño, perdida en la sombra de un más allá del pasado verdadero.

Alrededor de las escaleras giran las interpretaciones, sobre ella, se imagina la casa como un ser vertical, a conquistar, que eleva, que te invita a deambular entre la polaridad vertical que vive en lo interior de cada uno.

El jugar con medias plantas y utilizar un espacio de doble altura libre permite vaciar el espacio interior de forma que la luz y la ventilación se hagan de una forma natural. Por otro lado, permite dinamizar el espacio mediante la alternancia entre espacio interior y exterior.

En las fachadas, orientadas a Este y Oeste, las aberturas son ocasionales y de pequeña dimensión, mientras al Norte la luz natural penetra ampliamente en los espacios principales y por las aberturas cenitales, reflejándose sobre los muros blancos.

En el jardín de la parcela se replantarán especies autóctonas de la zona con el objeto de restituir el suelo.

Más allá de sus características estéticas y de la búsqueda de un enraizamiento cultural y tradicional, se plantean una serie de medidas para conseguir un alto nivel de confort y seguridad conjugado con la búsqueda de una arquitectura bioclimática, que permitan un desarrollo sostenible de la vivienda, basado en la optimización de la gestión de recursos y un ahorro energético.

Para ello se tienen en cuenta las llamadas medidas pasivas:
Protección de soleamiento (el uso de emparrados verdes en la fachada a Sur para minimizar el sobrecalentamiento en verano, y de persianas de madera para disminuir el sobrecalentamiento en verano con madera de iroko).
Control climático (aumento del aislamiento al enterrar parcialmente la casa, aprovechando la inercia térmica del terreno).
Así mismo se plantea una cubierta ajardinada con especies autóctonas mediterráneas, de colores tierra, resaltada por los colores vivaces y sus olores.
Estudio de orientaciones solares, aperturas a Norte.
Ventilación natural y cruzada en todas las estancias de la vivienda. Utilización de las aperturas superiores del hueco central como un tiro de ventilación natural.

Como medidas activas para fomentar el ahorro energético se dispondrá de una instalación solar de placas fotovoltaicas para la obtención de agua caliente sanitaria y piscinas, así como un sistema de energía geotérmica para el intercambio de calor, disminuyendo el consumo de energía para producción de aire frío.

Esta casa está controlada por un sistema domótico de última generación, que permite gestionar el control de todas las instalaciones, enfocado al confort, al ahorro de la energía y la seguridad.